Monitor ultrawide: a la izquierda CAD y hojas de cálculo caóticos; a la derecha un configurador 3D Dual Perspective de collares y correas para perros.

Nota · Configuradores

App, plataforma o a medida: qué configurador 3D te hace falta

El cliente elige color, material o medida, y quiere ver el precio al momento. Tú buscas cómo hacerlo y solo encuentras herramientas. Aquí va cuándo una app basta, y cuándo no.

5 de octubre de 2026·5 min de lectura

En el vídeo de arriba hay un collar y una correa. El cliente cambia el cuero, el color y el herraje, y lo ve. Eso es un configurador: la pantalla donde se elige una combinación que se puede fabricar, aparece un precio, y el pedido llega a la tienda o a fábrica sin que nadie lo vuelva a escribir a mano. Si solo se ve bonito y luego alguien lo copia en un Excel, es un vídeo. No es un configurador.

Por qué es tan fácil elegir mal

Si buscas “configurador 3D”, Google te enseña software. Apps de Shopify de 40 a 100 dólares al mes. Plataformas con una cuota. Proyectos a medida que, según quién los anuncie, van de unos miles de euros a más de treinta mil. Cada página dice que la suya es la buena.

Ninguna te pregunta cómo se vende tu producto. Y esa es la única pregunta que importa.

Tres formas de hacerlo

Una app de la tienda. Sirve si el producto ya está en Shopify o WooCommerce y el cliente solo elige entre opciones que ya tienes: un color, un grabado, un pack. El precio lo calcula la tienda. El pedido sale por la caja de siempre. Se puede tener en marcha en semanas. Se queda corta cuando llegan las excepciones: una medida que no está en la lista, dos piezas que no pueden ir juntas, un precio distinto para cada distribuidor, o un pedido que en fábrica no se puede hacer.

Una plataforma. Sirve si vendéis muchas variantes con reglas —ventanas, pérgolas, muebles, máquinas— y queréis un presupuesto en PDF sin programarlo todo desde cero. Pagáis la puesta en marcha y, después, una cuota. Se queda corta cuando vuestras reglas no caben en su editor, el dibujo 3D no se parece a vuestro producto, o los datos de verdad están en otro programa y la plataforma solo los lee a medias.

Hecho para vosotros. Sirve cuando así es como vendéis: el comercial no puede saltarse una regla, el precio no vive en la tienda, vendéis a empresas además de por la web, o el pedido tiene que entrar solo en el programa donde fabricáis o facturáis. Cuesta más al principio. A cambio, no pagáis cada mes por un motor que no es vuestro, y la pantalla sigue vuestro proceso.

Cuatro preguntas, en serio

Si las cuatro respuestas son sí, quédate con la app. Si dos o más son no, la app te va a estorbar.

  • El cliente solo elige color, material o un extra de una lista cerrada.
  • El precio final ya lo calcula vuestra tienda, sin fórmulas raras y sin una tarifa distinta por distribuidor.
  • Si el pedido sale mal, lo arregla atención al cliente. No hay que rehacerlo en fábrica.
  • El equipo de ventas no usa esa misma pantalla para presupuestar a una empresa.

Si la respuesta honesta es no, el trabajo gordo no es el 3D. Es dejar escrito qué se puede combinar, de dónde sale el precio y qué tiene que decir el pedido. La imagen va encima. En el collar del vídeo, girar la hebilla no sirve de nada si el pedido no dice talla, cuero y herraje.

Si buscas a alguien en Barcelona

Hay estudios que construyen el configurador y empresas que te venden el suyo. Nosotros no tenemos una plataforma que alquilar. Entramos cuando la tienda, el catálogo o el programa que ya usáis están en marcha, y la pantalla de configurar tiene que vivir ahí, en castellano y en inglés. De verdad, no en una demo.

Qué hacemos

Dual Perspective Digital es un estudio en Barcelona. Diseñamos esa pantalla para vuestro producto y la conectamos con el catálogo, los precios y, si hace falta, con el sistema donde fabricáis o facturáis. El 3D entra cuando ayuda a decidir, como el collar que cambia de color en el vídeo. Si hay que clasificar pedidos, leer documentos o mover un paso interno, lo automatizamos, y dejamos a una persona en medio cuando un error sale caro.

Primero entendemos el producto. Luego hay un prototipo que se puede clicar. Después lo entregamos donde ya trabajáis, no en una página que se rompe al llegar al producto número cuarenta. El plazo depende de las reglas y de las conexiones, no de una tarifa por usuario.

Si ya tenéis una app y os funciona, no hace falta tirarla. Escribidnos cuando os esté empujando a montar otro sistema para el precio, los distribuidores o la fábrica.

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